Foto:  ESA/S. Corvaja

Bitácora de una Astronauta: 142 días para el Lanzamiento (¿Fuga de amoniaco? Aquí es de donde vendría…)

L-142: Bitácora

Como les conté en la última bitácora, es época de simulacros de emergencia para nosotros; como Expedición 42 la semana pasada y como Expedición 43 la semana que viene. La meta es practicar las respuestas a emergencias con nuestras dos combinaciones de tripulación de 6 personas.

Samantha_Cristoforetti

En Noviembre del 2014, la astronauta ESA* Samantha Cristoforetti despegará a bordo de una nave espacial Soyuz desde el cosmódromo de Baikonour para efectuar una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional.
Ella ha querido compartir con el mundo su experiencia durante 500 días de entrenamiento. (*Agencia Espacial Europea)

Más que el fuego y la despresurización, el escenario que requiere una respuesta inmediata y en serio es una fuga de amoniaco en la cabina. Si te estás preguntando de dónde vendría este amoniaco, necesitas saber ciertos detalles generales del diseño de la ISS: Todo el equipo que tenemos a bordo genera mucho calor, del que necesitamos deshacernos de alguna manera. Ésa es la razón por la cual tenemos líneas de enfriamiento que van a través de toda la Estación. A través  de placas frías y los intercambiadores de calor de la cabina, el agua en esas líneas recoge el calor. En las líneas tenemos intercambiadores de calor de interfaz, en los que el calor se pasa desde las líneas de enfriamiento internas hacia las externas. Y en estas últimas, adivinaste, tenemos amoniaco. Dos bombas externas se aseguran de que el amoniaco fluya desde los intercambiadores de calor, donde se recoge la carga de calor, hasta los grandes radiadores de la Estación, en los que el calor es eliminado hacia el espacio.

Entonces, ahora sabes que hay una interfaz entre las líneas externas de amoniaco y las líneas internas de agua. ¿Qué pasa si hay una ruptura en esa interfaz, en el intercambiador de calor? Bueno, debido a que las líneas externas se encuentran a una presión más alta, es probable que ese amoniaco fluya hacia dentro de la cabina.

El amoniaco es extremadamente tóxico y tiene un olor muy característico. Sin embargo, si la fuga es suficientemente pequeña, podría ser notada primero por el sistema de autodetección del vehículo, o bien Tierra, al observar un incremento en la cantidad de fluido en los acumuladores del sistema de enfriamiento: debido a que no estamos añadiendo agua, un incremento en la cantidad debe venir del amoniaco.

Así comenzó nuestro escenario la semana pasada, con una llamada desde Tierra repitiendo este mensaje en todas las frecuencias: “¡Fuga de amoniaco, ejecutar respuestas inmediata! ¡Fuga de amoniaco, ejecutar respuestas inmediata!”

Les contaré en la próxima bitácora cómo es esa respuesta… pero tiene mucho que ver con los dos tipos de máscaras que ven en la foto.

Foto:  ESA/S. Corvaja

Foto: ESA/S. Corvaja

Ésta es una traducción no-oficial de la entrada L-142 (del 5 de Julio) en la bitácora personal de Samantha. Click aquí para versión original en inglés en su perfil Google+.